Cuando cambias un registro en tu proveedor de DNS, los servidores de nombres autoritativos del dominio suelen responder con el nuevo valor en cuestión de segundos o minutos. Los resolvers de los ISP, de las empresas y de servicios públicos como 1.1.1.1 y 8.8.8.8 guardaron en caché la respuesta antigua durante el tiempo que permitía su TTL (time to live), así que distintos usuarios ven el cambio en momentos distintos.
Planifica un cambio bajando el TTL un día antes, por ejemplo a 300 segundos, haciendo el cambio y volviendo a subirlo después. Los cambios de servidores de nombres en el registrador tardan más, porque los registros NS de la zona padre suelen tener TTL de hasta dos días.
Durante la propagación, algunos usuarios llegan al servidor antiguo y otros al nuevo, así que mantén ambos funcionando hasta que haya pasado el TTL anterior. Los nombres que antes no existían también pueden quedar en caché como inexistentes (caché negativa, RFC 2308).