El presupuesto convierte un SLO en una regla para tomar decisiones. Mientras quede presupuesto, el equipo publica cambios y asume riesgos planificados; cuando se agota, el trabajo de fiabilidad va primero hasta que la ventana se recupera. Acordar esa regla de antemano, en una política de error budget, es lo que hace útil la cifra.
Puede contarse en tiempo, como minutos de inactividad medidos con comprobaciones desde fuera, o en peticiones, como el porcentaje de peticiones fallidas en los logs del balanceador de carga o de la aplicación. Los presupuestos basados en tiempo encajan con cómo se redactan la mayoría de los SLA; los basados en peticiones dan más peso a las horas de mucho tráfico, lo que se acerca más a lo que perciben los usuarios.
Decide de antemano qué lo consume. Las caídas confirmadas, los errores, las respuestas más lentas que el límite del SLI y las caídas de proveedores de los que dependes suelen contar; los falsos positivos no deberían. La velocidad a la que se consume es el burn rate.
Fórmula
Error budget = (100 % − SLO) × ventana; presupuesto restante = error budget − caída hasta ahora
Ejemplo:
Un SLO del 99,9 % en 30 días da 43 minutos y 12 segundos. Tras una caída de 25 minutos, se ha gastado el 58 % y quedan 18 minutos y 12 segundos.