Un SLO convierte “suficientemente fiable” en una cifra que el equipo puede seguir. Se fija a partir de lo que necesitan los usuarios, no de lo que el sistema hace hoy, y suele ser más estricto que cualquier SLA, para tener margen de reacción antes de deber compensaciones a los clientes.
La diferencia entre el SLO y el 100 % es el error budget. Mientras quede presupuesto, el equipo puede publicar cambios y asumir riesgos; cuando se agota, el trabajo se centra en la fiabilidad hasta que la ventana se recupera. Así la fiabilidad pasa a ser una decisión compartida entre producto e ingeniería.
Los buenos SLO son pocos, están ligados a lo que notan los usuarios, como la disponibilidad del checkout o la latencia de la API, y se miden en una ventana móvil, a menudo de 28 o 30 días.
Fórmula
Error budget = (100 % − SLO) × ventana
Ejemplo:
Un SLO del 99,9 % en 30 días deja un presupuesto de errores de 43 minutos y 12 segundos; un 99,95 % deja 21 minutos y 36 segundos.