Un SLA indica qué se mide, en qué periodo, cómo y qué queda excluido. Las exclusiones habituales son el mantenimiento anunciado, los problemas del lado del cliente y los hechos fuera del control del proveedor.
La compensación suele ser un crédito en la próxima factura, según cuánto se haya incumplido el nivel: por ejemplo, el 10 % de la cuota mensual por debajo del 99,9 % y el 25 % por debajo del 99 %. A menudo el cliente tiene que reclamarlo él mismo, antes de un plazo y con sus propias pruebas.
Los equipos fijan objetivos internos (SLO) más estrictos que el SLA, medidos con SLI, para recibir un aviso antes de que el contrato esté en riesgo.
Fórmula
Tiempo de inactividad permitido = periodo × (100 % − SLA)
Ejemplo:
Un SLA del 99,9 % mensual permite 43 minutos y 49 segundos de inactividad en un mes medio; un 99,95 % permite 21 minutos y 54 segundos.